La idea sobre esta empresa vino a mí durante la pandemia de 2020. Centro de Investigación para el Trabajo, se oye bien, ¿no?
Debo confesar que fue mi reacción frente a la incertidumbre. En ese momento yo contaba con un trabajo, que como todos los demás trabajos, estaba ante la posibilidad de simplemente desaparecer de un momento a otro. En ese momento, todos vimos al mundo humano detenerse, hasta donde le fue posible.
Salir era un peligro de muerte, no tanto por gente mala, sino por una enfermedad nueva. Y como la gente no salía, pues muchos negocios se detuvieron. La industria del cine casi desapareció, por poner un ejemplo.
Obviamente, no toda la gente se quedó en sus casas. Algunos siguieron saliendo a ganarse la vida, pues era eso o morir de hambre. El riesgo por perder la vida es permanente, haya o no pandemias. Y ver esa parte de la naturaleza humana me inspiró.
Comencé a informarme sobre los requisitos legales para formar una empresa y terminé con los procesos en algún momento del año 2021. Comencé a generar programas y acciones, hice una cuenta de banco para mi empresa y comenzaba a desarrollar acciones específicas para generar ganancias. Pero mi empeño se vio interrumpido cuando en mi trabajo me llevaron a otro lugar, con otras condiciones y obligaciones más constantes. La pandemia había acabado y era necesario renovar las actividades con fuerza, por lo que mi propia empresa quedó en segundo plano. Tenía un trabajo y quería dedicarme a él, por lo que simplemente seguí mis días como empleado.
El tiempo siguió y yo mismo avancé en la consecución de otras metas, con el recuerdo de haber formado una empresa que no tuvo la oportunidad de dar sus primeros pasos. ¿Por qué la hice entonces?
No solo era una reacción frente al valor y coraje de mis semejantes ante la dificultad, sino que yo mismo seguía teniendo interés en el estudio científico de la actividad laboral. Eventualmente, un caso atendido en el trabajo o alguna situación dentro de mis contactos me devolvía al centro de esa investigación. Pero todo aquello que había dejado en el papel no podía ir más allá que una mera recomendación.
¿Qué otra cosa puedo hacer por ellos?
Con el paso del tiempo, mi relación con aquel trabajo terminó. Mentiría si dijera que en lo primero en lo que pensé fue en mi propia empresa. Una idea no da de comer, sino que son las acciones que hacemos entre nuestros semejantes las que nos colocan en posición de vivir. Fue ante mi desempleo donde pude reencontrarme con mi familia y en ellos encontré el apoyo para poder replantear mi situación personal, profesional y económica.
Al momento de escribir estas palabras, no puedo decir que tengo todas las respuestas. Simplemente, soy un ser humano que ha encontrado un deseo de conocer más y más sobre eso que la gente llama "trabajo". Y una de las opciones que tuve al finalizar mi relación de trabajo, fue la de aprender las bases de la ciencia y minería de datos. Herramientas que pretendo usar para publicar periódicamente mis proyectos de investigación en este espacio.
Juan Luis Cortés Cervantes.
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