Origen y función del dinero.
El dinero existe, no es necesario creer en él.
El dinero es un objeto que las personas tienen de una forma u otra. Hay gente que tiene más y gente que tiene menos, o incluso gente que puede vivir sin ese objeto.
La palabra dinero es una forma de referirnos a un conjunto de cosas que usamos para comprar otras cosas. Y, por otro lado, cuando decimos que venderemos algo es porque queremos obtener dinero al dar una cosa que es de nuestra posesión. Pero, ¿por qué usamos dinero?
Acercarnos a este fenómeno requiere de un análisis profundo. Lo podemos tomar desde la dimensión social o cultural y tomar al dinero como parte de un mecanismo de intercambio. Un mecanismo que ha existido en muchos lugares del mundo humano, en muchos momentos de nuestra historia como civilización. Léase "historia del dinero".
Pero una dimensión más elemental tendría que ser la lingüística. Y ella no como un fenómeno ya de por sí dinámico y complejo, sino la manifestación de una necesidad humana para construir símbolos. Es decir, hablamos, pero ¿por qué hablamos?
Efectivamente, el dinero puede ser un símbolo, pero como tal, como objeto físico y concreto, el dinero no tiene ningún valor útil. Decimos que queremos tener dinero cuando queremos comprar algo, pero nadie sueña con comer un fajo de billetes y tener la sensación de ser eso justo lo que quería por su sabor. Quisiera ser más claro aquí.
Supongamos que cancelamos el flujo de dinero en un momento dado en un país en particular. Por mucho dinero que pueda tener alguien, ese dinero no lo va a nutrir. No se lo puede comer, no da calor, ni puede por sí solo aliviar ninguna necesidad en particular. Sabe mal, o eso creo.
El dinero como cosa es inútil en sí mismo, pero adquiere un valor en la medida en que es aceptado por una sociedad como artículo de intercambio.
Entonces el valor no está en el dinero en sí, sino en las posibilidades de intercambio que se nos abren cuando nos presentamos frente a nuestros semejantes con dinero. Aunque esto tiene sus excepciones. Hablamos de las "hiperinflaciones", o en palabras claras, las veces en las que el dinero de un país, sociedad o lugar, perdió todo el valor como medio de intercambio. La siguiente foto es tomada del artículo "Crisis en Venezuela: cuáles fueron las 5 mayores hiperinflaciones de la historia y cómo se resolvieron":
Han ocurrido situaciones en muchas partes del mundo humano, donde el dinero pierde si valor real y se convierte en algo más bien inútil, que sobra, que no sirve de nada. Entonces, ¿es posible que si yo tuviera un millón de dólares en medio de una inflación histórica, dicha cantidad de dinero me serviría más como peso para una báscula, antes que como un artículo de intercambio? Bueno, sí y no.
Hablar de una hiperinflación como esta, donde un millón de dólares valga menos que dos pedazos del pasto que crece en el parque, es sin duda posible dentro del espectro de las cosas que han pasado antes en la historia. Sin embargo, hemos de separar al dinero de las monedas, y señalar que una moneda como el dólar suele ser algo más que un mero artículo de intercambio, al menos para algunas personas.
En el caso del dólar americano, estamos hablando de una moneda que ha servido al mundo entero como un medio de intercambio particularmente difundido durante muchos años. Esa influencia del dólar norteamericano en la economía internacional ha servido también para ejercer presiones políticas sobre muchos países, y forzar a determinadas administraciones a establecer acciones a favor del gobierno norteamericano o en contra de sus adversarios políticos. Léase, "EE. UU. utiliza el dólar como arma de política exterior y de seguridad nacional".
Es por ello que, a lo largo de la historia norteamericana, muchos políticos han tratado de que el dinero norteamericano siga conservando su valor, pese a que no necesariamente sea tan demandado para realizar operaciones entre países. Y cuando digo "muchos políticos", debe leerse Donald Trump y sus asesores. Aunque, debemos recordar que, como tal, el dinero es una cosa que en sí mismo no guarda ningún valor, más que el que le queremos otorgar como individuos o sociedades.
Y esto es algo natural, lo obvio, lo real. Respiramos sin dinero, nacemos sin dinero, y aunque es probable que nuestra vida corra riesgo si no tenemos dinero, lo cierto es que la mayor parte del tiempo la gente muere sin que el dinero pueda detenerlo. Aunque tengan grandes cantidades. Sin embargo, esta descripción no alcanza a abarcar el fenómeno humano tras el uso y función del dinero en la vida humana.
Afirmar que el dinero no tiene ningún valor, es desconocer la importancia de los afectos en la vida humana.
Si bien he señalado que el valor del dinero depende de cuánto nos sirve para hacer intercambios entre nosotros, es la cantidad de esos intercambios una de las mayores ventajas que nos ofrece el dinero. Aquí no puedo sino adelantarme al pensamiento del lector, pues por alguna razón "hablar a favor del dinero" lleva a la gente a pensar que está leyendo un texto "capitalista" o "a favor del gobierno". Y no creo inclinarme hacia ninguno de los dos polos.
Sin ser "comunista" o "capitalista", lo cierto es que son los gobiernos del mundo los que imprimen el dinero, pero eso no les da el monopolio del valor de las cosas. Ese valor también es algo que escapa del control de los gobiernos del mundo, quienes podrían tener todo el dinero, todo el oro, todos los recursos, pero no poder determinar el valor de una paleta. Ese valor lo determina quien la produce, o quien hizo lo necesario para que los demás puedan saber lo que significa la palabra "paleta".
Los gobiernos imprimen dinero, sin que sepan exactamente qué se hace con eso que ellos imprimieron. Y es muy poco probable que esta dinámica cambie en un futuro cercano con los medios tecnológicos, pues la desconfianza que existe entre los gobiernos puede nacer y extenderse entre socios comerciales, o gente que tiene cosas que vender o dinero que mover.
Entonces, siendo el dinero una cosa de valor variable, y ser el punto intermedio en el proceso de intercambio, representa un vacío y ahí está su valor más importante.
Un vacío que siempre crece. Un vacío que no deja de existir, aun cuando se lo llena con expectativas o esperanzas, políticas o sociales.
Si escribía del dinero en relación con el lenguaje, es por qué ambos sistemas o fenómenos no son estáticos. El lenguaje nunca para de crecer, a pesar de que en esencia sirva como otro método de intercambio.
No solo necesitamos crear otras palabras para describir cosas que no pasaban ayer, también creamos palabras simplemente para divertirnos. Esta clase de uso del lenguaje, el lúdico, es mucho más frecuente en los niños que en los adultos. Pero tanto la población infantil como la adulta, habla e intercambia palabras con sus semejantes, o incluso hay quienes hablamos solos, ya sea para no sentirnos solos o simplemente para buscar desarrollar una idea.
No creo que pueda explotar mucho esa comparación entre el lenguaje y el dinero. Pero ambos fenómenos me sirven para buscar eso "natural" en el ser humano, que puedo relacionar con ese vacío que algunos seres humanos llenan con dinero. Otros lo llenan con filosofía o religión, y algunos lo señalan como una ausencia de sentido.
Si bien podemos asociar dicho vacío con la naturaleza del deseo, es fundamental contemplar dicho vacío como una de las más grandes y frecuentes causas de la actividad humana en general.
Es por ello que puedo señalar el origen no histórico del dinero como aquella necesidad que tenemos de depositar nuestras esperanzas en las cosas que tenemos frente a nosotros. Quizá el dinero como símbolo tenga un origen psicológico en el mismo sentido que tenemos la tendencia de hablar para dejar alguna huella de nuestro paso por la vida.
Como el dinero es una cosa física, también nos hemos acostumbrado a su uso y manipulación. Del mismo modo que podemos hablar con nosotros mismos para calmarnos, hay quien ve su cuenta de banco para buscar calmarse de sus angustias. El dinero no es solo fuente de calma, lo es también de angustia. Ya sea por tener mucho y, por lo tanto, miedo a perderlo; o tener poco y asumir que ese es su valor como persona.
Por el momento dejaré hasta aquí. Me voy seguro de no haber agotado el tema del origen y la función del dinero, pero esa es una ventaja de la investigación. Podemos seguir después.